Nuevo Sistema Penal, nueva Ley de Herodes Antipas.

DR. ARTURO DAVID VASQUEZ URDIALES.

Hace un día, un famoso y reconocido columnista oaxaqueño, Don Alfredo Martínez de Aguilar, expresaba en su artículo de fondo, que el nuevo sistema de Justicia penal, en Oaxaca, eran un fracaso, uno más del Consejo de la Judicatura.

Que no son acordes a nuestra idiosincrasia, que en política la realidad es percepción, que la crisis actual y real del Tribunal Superior de Justicia, es producto adelantado del posible escenario a la sucesión gubernamental próxima en el Estado, que solo se consideran graves 11 delitos y que pareciera que favorece más a los delincuentes que a las víctimas.

En el fondo, tiene razón, sin embargo, desde nuestro punto de vista, no por las graves causas ahí argüidas, pues en todas ellas, subyacen argumentos sofísticos, producto de la “política oaxaqueña”, que como todo en esta tierra alejada de la mano de Dios, son consecuencia del enredo vil de la conducta humana.

Desde luego que dicho sistema en perfectible, como todo. Confiar en que el Congreso del Estado, éste o el que viene, lo haga, es francamente pedirle peras al olmo. Exigirle justicia a Herodes, el de Antipas.

Empezando. El nuevo sistema de Justicia penal. Ni es bueno, ni es malo, es, eso, un sistema, en palabras de a centavo, una partitura, si el músico es malo, mala será la interpretación de la partitura y se oirá mal, se percibirá mal.

Hace unos días se presentó en la sufrida Notaría a mi cargo una Agente del Ministerio público con todo y víctima y comandante investigador y me requirió ciertos documentos relacionados con su investigación, le comenté que consiguiera preferiblemente una orden del juez de control, para beneficio de la víctima, y no se le escapara el posible imputado, el abogado de la “víctima” argumentó con evidente tono de molestia que “es una chinga, hay que pedir una audiencia”, la MO Textual:”pa’que?, si así nunca se ha hecho y el señor comanche, que quiere un perito mejor”.

“Así nunca se ha hecho”, pues claro, es un nuevo sistema que por garantista requiere de formalidades y hacerlo en contra de las formalidades es contrario a derecho. Vaya pues…

Un Licenciado en Derecho se hace en la academia, en las aulas universitarias, en el estudio profundo y verdadero de las doctrinas jurídicas, un abogado se hace en el crisol de los Tribunales, en el litigio, en la cotidiana actividad en Juzgados, demandando Justicia para su cliente, luchando por su cliente, contra el Ministerio Público, Juez, el Magistrado, y así, finalmente obtener la razón, la Justicia, aunque, nadie lo note y menos lo agradezca.

El sistema está más mal de lo que apunta el conocido columnista. En él, impera en lugar de Justicia, soberbia, en lugar de igualdad a las partes, ley del embudo a favor del ministerio público, que son solo 11 los delitos graves, sí, pero basta revisar el interior de los penales para advertir que ahí, ni son todos los que están, ni están todos los que faltan, simple y sencillamente, verbigracia, se quedan en prisión en tratándose de delitos con línea, “a solicitud del Ministerio Público”, los que señala la fuerza del Estado, contrario al más elemental sentido común, no digamos a las nuevas normas procesales. Tan es así, que la Justicia de la Unión, una y otra vez, en forma reiterada, concede amparos y más amparos, unos de fondo y otro para reparar vicios de forma, y de ello no tiene la culpa el nuevo sistema de Justicia Penal.

El nuevo sistema de Justicia Penal, desde su concepción, trató de ser más humano, corregir verdaderas y notorias injusticias, hacer eficazmente accesible la Justicia al gobernado, conceder una verdadera igualdad entre las partes, hacerlo público, donde los adversarios vieran de cara a cara sus verdades, y donde se les resolviera en el acto, de frente a ellos.

Los viejos vicios del antiguo sistema procedimental penal, lamentablemente han permeado en el nuevo sistema de justicia procesal. Agudizándose aún más algunos de ellos pues son notoriamente contrarios a los derechos humanos, como la prisión preventiva, donde contra toda razón, contra todo derecho, con la mano en la cintura, “el juez” a petición del Ministerio Público, concede la prisión preventiva argumentando contrasentidos, verdaderamente SUBSTITUYENDOSE AL FISCAL, dejando al imputado en la cárcel hasta que dicha violación es reparada por un Juez de Distrito o un Magistrado, sin embargo, dicho “juez” ya exhibió el sistema. En este caso, la pregunta es, ¿el malo es el sistema o es malo el “juez”?.

Hay casos muy famosos, muy recientes, de grandes funcionarios de la anterior administración, a quienes, hasta ahora beneficia el principio de presunción de inocencia, pese a lo que digan los medios, que estuvieron más de un año en la cárcel, y que, a todos ellos, se les concedió el cambio de medida de coerción, ¿por simple voluntad del juez?, no, fue por órdenes de un Juez de Distrito y en cumplimiento a una ejecutoria de amparo. Y no me salgan que defiendo a Poncio o a Pilatos. Lo que es, es!

Pero qué hubiera pasado si desde el principio el juez del conocimiento hubiera concedido una medida de coerción diferente a la prisión preventiva? Lo más seguro es que lo hubieran corrido de su encargo y los medios y la sociedad lo hubieran tildado a priori de corrupto.

El nuevo sistema de Justicia Penal, como todo sistema, al ser corrompido por la política, deja de ser justo, humano, eficaz, accesible, garantista, y si a eso le agregamos, jueces soberbios, de miedo, de consigna, ¿Cómo va a funcionar eficazmente?.

Arturo David Vásquez Urdiales

Presidente del Foro Oaxaqueño de Justicia.

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