Los Derechos Humanos de la Mujer y la Defensoría Estatal de los DDHH. Por Marco A. Baños

Oaxaca de Juárez, Oax. Abril de 2012.

LECCIONES CONSTITUCIONALES

Los Derechos Humanos de la Mujer, iniciaron con la piedra que el mismo Nazareno prohibió a los que apedrearon a Magdalena, los derechos humanos son el lenguaje incomprensible de quienes son autoritarios aunque demuestren estudios, los dictadores o los tiranos no pueden tener en sus manos una Defensoría por su trayectoria represiva, punitiva. Hay quienes violentan la dignidad de las mujeres indígenas y de todas ellas, no se puede dar un cargo de alta importancia constitucional a quienes tienen hambre de seguir en el poder y ser burócratas a precio alzado con costos para el pueblo de Oaxaca, no hay diatriba en querer ser, no hay más premisa para los que quieren ser títeres de un sistema sin cumplir la ley ni la Constitución, muchos candidatos de los Derechos Humanos violan los derechos consagrados en la Ley de Responsabilidades de los Servidores Públicos del Estado y Municipios de Oaxaca, no se puede mirar hacia una Defensoría sin saber que la dignidad humana de muchas mujeres está siendo violentada en Oaxaca, tampoco se puede hablar de una Titularidad en la materia cuando sólo se tiene un pulso a medias detrás de un escritorio gubernamental sobre las violaciones a derechos humanos de las mujeres.

La dignidad humana se aprende desde el seno familiar, se desarrolla en lo social y en el ámbito profesional se fortalece, la naturaleza de la dignidad fortalece a quien la practica, por lo que no basta estar capacitado, se necesita ser un leal servidor del pueblo, una persona comprometida con valores, con principios, con ética inquebrantable para sostener la defensa de los derechos humanos, quien ha tenido  principios inquebrantables desde el hogar, quien conoce de la honestidad, no puede ser cómplice de ninguna explotación a las mujeres, se habla de empoderamiento femenino, de nuevas formas y estrategias de las mujeres por estar en puestos de mando, de posicionamiento laboral, administrativo, político, cultural, económico, social, la mujer en Oaxaca ha despertado a nuevos Derechos Humanos, nuestras niñas no pueden ni deben sufrir más explotación para ser prostituidas, se ha dicho que la violencia contra las mujeres no sabe de culturas, ni de clases sociales ni de etnias.

Si cada escándalo que vivimos a diario se manifiesta de diferentes maneras y tiene lugar en múltiples espacios, siempre posee una raíz única: La discriminación universal que sufren las mujeres por el mero hecho de serlo. Se sabe de damas, que sufren violencia a manos de sus parejas sentimentales o sus ex parejas, las múltiples victimas de la trata de personas existen en nuestro entorno, la violencia sexual se recrudece en ámbitos donde no hay cultura, donde la mujer es obligada a venderse o es obligada a trabajar siendo explotada de diversas formas. No se puede legislar en lo futuro para restringir los derechos de las mujeres, no se puede amordazar la voz de miles de mujeres que reclaman ya sus derechos humanos.

No más exclusión, ni falta de seguridad jurídica, no más censura, no más discriminación, ni más abusos a sus derechos elementales, terminemos definitivamente con la impunidad de sus autores y que se repare el daño a las víctimas que sufren a cada momento, la reparación del daño moral o inmaterial, se tienen que resarcir las violaciones de carácter psicológico, las violaciones, las zozobras, los sufrimientos constantes, mediante un test de racionabilidad que mida la gravedad del daño con cada circunstancias. Se tiene que actuar con prudencia y fortaleza ante cada acto de autoridad que violente los derechos humanos de las mujeres, no más represión en los municipios de usos y costumbres donde se somete a la mujer a no votar, a no ser parte de la comunidad ni del poder, se tiene que entrar por la puerta de la verdadera civilidad para aspirar a la evolución de los derechos humanos de las mujeres.

La contracultura de la discriminación imperante, debe ser combatida con una verdadera cultura de los derechos humanos de la mujer, muchas son humilladas, menospreciadas en razón de barreras de diversa índole, muchas son despreciadas por su raza, por su edad, por el idioma que hablan, muchas más son discriminadas por su origen étnico, su patrón cultural, por intolerancia de índole  religiosa, por ser discapacitadas, mutiladas o por estar enfermas, o simplemente por pertenecer a una población indígena limitando su derecho a un desarrollo personal. Otras más son perseguidas en razón de sexo, el hombre es un parámetro humano que ya no resulta ser equitativo en la actualidad. Si estas barreras culturales, espirituales, morales, pueden estructurar una sub cultura de los derechos humanos, debemos construir un lenguaje correcto para estos derechos en la generación que les toca existir, no es tolerante un lenguaje vulgar contra las mujeres, no es tampoco tolerante una conducta que lastime a las mujeres cuando en nuestro pueblo oaxaqueño partimos de un feminismo que no se entiende o no se comprende porque vivimos en una sociedad llena de conceptos machistas, no se ha podido encontrar un equilibrio cultural en nuestra sociedad al respecto.

Vivir las intolerancias, las indolencias de quienes son servidores públicos es una realidad que hay que cambiar, hay mujeres a las que se les priva de la venta de productos, de flores, de dulces, de mujeres que atienden o deben atender un núcleo familiar y de lo poco que venden tienen que llegar a su hogar a dar lo mínimo que salió del día a sus hijos, las autoridades no apoyan a estas mujeres, son indolentes, son insensibles, sólo en campañas políticas se acuerdan de regalarles una playera, una bolsa o cualquier objeto para comprar su voluntad y su voto, la igualdad no se alcanza para nuestro entorno, lleno de intolerancia y racismo, no hay educación libre e igualitaria a plenitud, las etiquetas sociales a las que son expuestas las mujeres, las obligan a cambiar constantemente de trabajo sin llegar a respetarse sus derechos o la equidad de género tan comentada.

El modelo de familias que existen en la televisión, no es una realidad, es una gran ficción, una gran mentira, la sociedad vive un traumatismo cultural programado desde las televisoras, la mujer debe alcanzar a toda costa su dignidad humana, subir al peldaño de la política, de la economía, de la participación política, de la sociedad, la Defensoría de los Derechos Humanos tiene una gran responsabilidad actual y futura, dar a conocer casa por casa, cuadra por cuadra, sector por sector, región por región, toda una cultura de respeto a nuestras mujeres oaxaqueñas, una cultura llena de moralidad, llena de principios, nutrida de valores humanos para que respetemos en todo acto a la mujer desde la sociedad, no se puede partir del deseo solamente de querer llegar a ocupar una Titularidad en una Defensoría sirviéndose de los cargos públicos, es inmoral servirse del puesto y de las relaciones de poder, un cargo como este, tampoco debe sujetarse al capricho de sectores sociales de presión política o social, o bien sindical o de presión universitaria, mucho menos de quienes compran los espacios radiofónicos para no permitir el paso a la igualdad de oportunidades de quienes aspiran a la Defensoría, como ejemplo pongo una radio “mexicana” en Oaxaca.

Finalmente, si nuestra sociedad  tolera estos actos para quienes se siguen sirviendo de una trayectoria punitiva, inquisitorial, sin tener el mínimo de cultura de los derechos humanos en su haber cultural, entonces nuestros Diputados tienen la gran misión y sobre todo la gran responsabilidad de escoger al mejor, al más preparado y al más humano, a quien no se le pueda señalar ningún acto arbitrario ni ser señalado como violador de derechos humanos.

 

 

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