Al enemigo vencido, puente de plata. LA GRANDEZA DEL PERDÓN y las metidas de pata de Escamilla. Por el Dr. Arturo David Vásquez Urdiales

A Doña Petra Escamilla Diaz, con amor.

​Esta historia me llena de singular contradicción sentimental, ya que habla de un posible ancestro mío y de mucho paisano del pequeño pueblo de mi padre, el señor Licenciado Nahum Vásquez Escamilla. 

​Se trata ni mas ni menos del general imperialistaDon Vital Escamilla, que para desagrado inmenso de la cuatrotesina realidad mundana de este México contemporáneo, pues no fue republicano. Tampoco muy amigo de los republicanos, el señor fue mocho, bastante apegado a los cánones del siglo 18 y un hombre decimonónico por, eso sí, los cuatro costados, si es que vamos a hablar de cuatros, que está de moda. Cómo los que se ponen los altísimos funcionarios federales entre ellos para causarse el mayor daño posible. 

 

​Al hombre le dio por ser muy apegado a los mochos, conservadores, y todos los calificativos que procede se les ponen hoy en día a aquellos descabellados e infames seres humanos que no coinciden con las ideas republicanas o neorepublicanas de la actual administración impúdica, aquello de que “o eres cuatro t o eres digno candidato del cadalso”. O están con migo o hasta la ignominia te combato, de elimino, te atosigo, te destrozo, ya que aquí y ahora no se permite, bajo ninguna especie, la existencia de un sentido de disidencia, de falta absoluta y fanática de sumisión al mesías, y al fin eso es México, o estas con el Tlatoani o estas definitivamente contra él.

 

Y bien, uno de los principales enemigos de la actual administración, el malo designado y a quien se ordena sin miramientos su fusilamiento histórico, y sin mas pasar al archivo (no al basurero) de la historia como el mas malo de malolandia, y mire que este personaje es el mas odiado por a tinta oficial, o uno de los mas odiados, por que aquí, sin miramiento, se odia por igual a vivos y a muertos, y entre más muertos mas odiados. 

 

Me he de referir al señor General Don Porfirio Diaz. Uno de los mas terribles enemigos de los liberales del 2021 y uno de los mas destacados liberales de 1866 y 1867 y no le cambió por el resto de sus días, en efecto, no coincidió con Juárez cuando Juárez se convirtió a su vez en dictador.  

Fíjese, era un dictador. La bibliografía oficial, quizá hoy mas que nunca, ha decidido imputarle el mal logrado e ingrato término de dictador de todas las tempestades y culpable de todos los daños de México, desarraigándole también de cualquier éxito o logro, en el transcurso de su larga vida. 

Pero, ¿Cómo reaccionó ese dictador, terrorífico, pavoroso, personaje de horca y cuchillo, dictador sanguinario, el mismísimo hijo del terror, el mas preclaro ejemplo del chamuco oaxaqueño desalmado, al que nada de decirle Sargent en gringo, sino que se debían referir a él como el “benemErito” cuando tuvo en sus manos al monárquico personaje, proclive a Maximiliano, realista a mas no poder, imperialista recalcitrante, que había ofrecido dinero por asesinarlo?

 

En efecto, mi ilustre pariente General Don Vital Escamilla, tuvo la singular idea, al desempeñarse como jefe político de Matamoros Izúcar, de agregar de su peculio, la cantidad de 1000 pesos más para pagar a quien entregara o matara al General Diaz., por alta traición al Imperio de Maximiliano de Habsburgo. Díaz en sus memorias (fuente formal y directa del presente) lo detalla así:

“cuando el conde de Thun publicó una circular, ofreciendo 1000 pesos como premio a quien me aprehendiera o me matara, Escamilla, en su calidad de jefe político y al reproducir la circular, guiado por un exceso de celo en favor del Imperio, ofreció otro premio más de su peculio”.

¡Ni más ni menos, los conservadores de 1867 se servían ofrecer dinero por la cabeza de Don Porfirio Díaz! Y bastante oro, según podemos apreciar. Mas o menos dos millones de pesos actuales, mil del Conde de Thun y mil del poco ilustre de Escamilla. Ay esos Escamillas siempre distraídos. 

Que absurdo verdad, para esta realidad contemporánea de la 4t. Se debería de suponer que quien ofreciera dinero por matar a Don Porfirio, debería ser amigo, similar, cómplice, admirador, armonizados por lo menos de la cuarta transformación, esto es, un rejuego de emperadores, de huéspedes de palacio nacional, de habitantes de la realeza (quien habita en un palacio, se cree o aspira a la realeza, verdad, si no ¿por qué vive en un palacio?). Maximiliano habitó en Palacio Nacional, al igual que Juárez y al igual que otro presidente.  Diaz no habito en Palacio Nacional, sino en Chapultepec. Pues bien, un emperador y un imperio ofrecían dinero por un general Republicano. Aun pese a que ese General es el odiado general Diaz. 

La cosa cambió en 1867 y Escamilla era el preso. El General Visoso, republicano y muy amigo de Escamilla, pidió por la vida del General Imperial ahora en desgracia, pero en la cola de firmar el armisticio, recuperar la libertad y la vida.

Ambos suponían que el General Diaz cobraría venganza por a afrenta y suponían también que por la tarde lo que esperaba a Escamilla era el pelotón de fusilamiento. 

Nada mas lejos de la realidad. Aunque el General Diaz no conocía personalmente a Escamilla, alguien se lo había denunciado, y con clemencia lo mandó llamar. 

Escamilla pretendió justificar que eran ciertas calumnias en su contra, sin contar con que Diaz guardaba celosamente en la cartera, un ejemplar de la circular en donde se ofrecían dos mil pesotes por su vida y cabeza.

Al sacar la “circular” de su cartera, Díaz expresó a Escamilla, que aún no salía en libertad porque no había firmado los documentos del armisticio y del perdón de la Republica. 

Si señores, del Perdón de la República.

El cruel Diaz pintado de sanguinario y de monstruo por la literatura oficialista, resulta ser un ser humano magnánimo y comprensivo a la hora de ganar la guerra.

Al enemigo vencido, puente de plata dice el viejo refrán.

Al final el General Vital Escamilla fue uno de los mas leales amigos del General Diaz “sin embargo de que sus ideas políticas son contrarias a las mías”.

Escamilla terminó siendo diputado al Congreso de la Unión por el partido conservador.

Diaz jamás dijo a Escamilla, fifi, conservador, neoliberal, corrupto, me canso ganso, mirrey, chairo, neofifí, neoconservador y pseudoneoliberal, similar o conexo. Le perdonó la vida como se perdona con clemencia, con una conducta humana y como el Estadista que era ya y llegó a ser.

La historia, mis chavos, hay que verla y juzgarla con los ojos del momento de su acontecimiento y sin pautas sociales o morales actuales, menos políticas, por que es como la medicina, es tal cual es, sin gorgojo y sin manchas psicológicas de quien desee mentir con ella. 

Diaz mismo nos relata el episodio, así: 

 

LXXXIII. Don Vital Escamilla

4 de abril de 1867

En la entrevista que tuve en el Palacio Episcopal de Puebla con los prisioneros de los cerros de Guadalupe y Loreto, que acabo de referir en el capítulo precedente, ocurrió un episodio que merece mencionarse especialmente. El coronel Vital Escamilla, que estaba entre los prisioneros, había sido a la fecha de mi evasión de Puebla, jefe político del distrito de Matamoros Izúcar, y cuando el conde de Thun publicó una circular, ofreciendo 1000 pesos como premio a quien me aprehendiera o me matara, Escamilla, en su calidad de jefe político y al reproducir la circular, guiado por un exceso de celo en favor del Imperio, ofreció otro premio más de su peculio. Probablemente por este motivo tenía miedo de acercarse a firmar, porque estaban firmando en mi presencia sus compañeros. El coronel Visoso, que estaba al servicio de la Republica y que era compadre y muy amigo de Escamilla y que estaba también presente, vino a rogarme por su perdón, suponiendo que tenía escondido en la ciudad a Escamilla, y ocultándome que estuviera presente entre los prisioneros. Yo, que, aunque no conocía personalmente a Escamilla, lo conocí en esos momentos, porque alguien me lo acababa de denunciar, concedí a Visoso lo que me pedía, y llamando a Escamilla por su nombre, manifesté a los dos juntos, que si no había salido en libertad era porque aún no había firmado, y esperaba yo que lo hiciera al tocarle su turno.

Escamilla trató de excusarme conmigo, diciendo que suponía que habrían llegado a mi conocimiento ciertas calumnias vertidas en su contra. Le contesté que, en efecto, había llegado a mi poder un ejemplar de su circular, que conservaba en mi cartera; lo saqué y se lo devolví, diciéndole que celebraba mucho que no hubiera llegado el caso de que yo hubiera sido aprehendido, ni de que él hubiera tenido necesidad de gastar su dinero. En seguida firmó la protesta y salió en libertad recomendándole yo antes, que este caso le sirviera de experiencia para lo futuro. Después ha sido uno de mis más leales amigos, sin embargo,de que sus ideas políticas son contrarias a las mías. Actualmente es diputado al congreso de la Unión.

1 respuesta

  1. Fraternidad Puma. dice:

    Don Arturo Vasquez Urdiales, no le conocía en su faceta de escritor, siga adelante y dé a conocer esas historias guardadas en el desván del anecdotario mexicano y, en particular, de nuestra tierra muy amada.
    Felicidades.

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